lunes, febrero 05, 2007

1er día de Mario en la Escuela Infantil



Hoy ha sido el primer día que Mario va a "Gent Menuda". Es una escuela infantil para niños de hasta tres años (donde ya fue Julia), lo que antes llamabamos "guardería" y que ahora no les gusta llamar ya que instruyen a los niños en algunas primeras responsabilidades y quehaceres que en las antiguas guarderías no se hacían.

Desde anoche estaba con mucha ilusión y cuando recien levantado le puse su mochila no paraba de decirme: "vamos papá".
Al llegar a la puerta me dió un beso, se despidió y todo empezó muy bien. Al recogerlo a la tarde la cosa parecia haber cambiado bastante. Salió llorando y al ver a su madre terminó por derrumbarse. Según informó la monitora todo fue bien mientras se le dejaba jugar a su antojo y moverse por donde él quisiera. Las cosas fueron empeorando cuando empezaron las actividades según horarios y las instrucciones de las monitoras. La comida bien pero cuando llegó la siesta empezó la fiesta (solo hay una letra de diferencia y cuanta distancia de una palabra a la otra). No quería dormir y tuvo que probar todas las camillas hasta que, al parecer, claudicó.

Mario es muy cariñoso pero hoy alguna que otra monitora recibió una patada y su piropo preferido cuando se enfada: "¡Toooonnntaaaa!".

Ha sido su primer día y es comprensible, supone un fuerte choque a lo que su rutina le tenía acostumbrado; nuevas relaciones, nuevas actividades y nuevo entorno.

Aquí dejo este testimonio para que cuando seas mayor lo leas y veas como fue tu primer día de "cole", Mario. Seguro que mejorarás pero de momento ya te han conocido y ya saben que no pasarás desapercibido.

Tuvimos visita esta semana

Todos los años por estas fechas, algun miembro de la familia recibe la visita de algún personaje indeseable que termina quedándose unos días con nosotros; me refiero al llamado "virus de la influenza" o gripe.
Al parecer este año nos visitó un virus estomacal que no nos produjo fiebre pero sí dolor abdominal, diarrea, vómitos y dolores de cabeza.

Mario, que le gusta relacionarse con todo el mundo, fue el que se lo trajo a casa y el primero que sufrió sus sintomas. El pasado martes nos acercamos al hospital y como era de esperar, el departamento de pediatría estaba lleno de niños esperando consulta. El jueves noche fue Julia quien se apoderó del virus y comenzó con vómitos. El sábado yo empecé con dolores abdominales pero no pasó a más y ayer domingo fue Mª Angeles quien pasó un día de perros con vómitos y un fortísimo dolor de cabeza que la tuvo acostada todo el día.

Me llegaron noticias de mis padres que también se habían contagiado de Mario y estaban igual. También Lorenzo y Paqui, que nos visitaron el pasado domingo se llevaron una copia del virus (¡Hay que activar el antivirus, que no me hacéis caso!).

En fin, son cosas lógicas de la época invernal que te hacen sufrir cuando ataca a los más pequeños pero que, afortunadamente, no tienen mayor importancia.

Esperemos no tener más visitas de este tipo hasta el próximo invierno.

Photo Booth (1)

Photo Booth de Apple: 1ª Entrega

"Yo mismo"



domingo, febrero 04, 2007

14 Puntos a trabajar para que Mario no me encienda los nervios

Últimamente empiezo a encontrarme en un estado de crispación que no sentía desde hace mucho tiempo y es que conforme Mario va creciendo se me hace más difícil poder educarlo de la manera correcta. Es cierto que es un niño de poco menos de tres años y que es muy activo, un poco rebelde y a veces difícil de conducir, pero reconozco que en algunas situaciones no se como actuar para acertar con la decisión adecuada.

¡Paciencia, es solo un niño!. Lo sé pero quiero darle la mejor educación y con él, a veces, ando perdido.

Leyendo algunos artículos sobre la educación de los hijos encuentro esta lista de 14 puntos que apunto aquí para tenerlos presente cada día e intentar trabajar:
  1. Tratarlo con respeto y cariño.
  2. Aceptarlo tal y como es.
  3. Satisfacer sus necesidades (comida, sueño, protección).
  4. Pasar todo el tiempo posible con él.
  5. Procurar estar a su lado cuando me necesite.
  6. Consolarlo cuando tenga miedo, esté triste o se haya hecho daño.
  7. Evitar las sorpresas desagradables y castigos.
  8. Crear una rutina familiar previsible y reconfortante.
  9. Cumplir mis promesas. Si no, intentar no hacerlas.
  10. Decirle las cosas con tacto y sinceridad.
  11. Felicitarlo por sus logros, pero sin elogios falsos.
  12. Respetar su intimidad y secretos (más adelante)
  13. Demostrárle que puede contar conmigo.
  14. Cuando me vaya, decirle donde voy y cuando vuelvo
Estos puntos pertenecen a un artículo publicado en el nº 94 de la revista "Psicología".
Creo que es un artículo interesante e intentaré trabajar estos puntos para ver si mejoran las cosas.
Difícil tarea.