viernes, febrero 02, 2007

Citas: Woody Allen

"No creo en una vida más allá,
pero, por si acaso,
me he cambiado de ropa interior"

-Woody Allen-

miércoles, enero 31, 2007

¿Por qué escriben tan mal los médicos?

El lunes pasado tuve que visitar a mi médico, la Dra. Mora por un problema de hipercolesterolemia. Es asombroso ver que todavía todo lo que tienen que escribir a mano es totalmente ilegible.

¿Por qué escriben tan mal los médicos?


Hoy, por lo menos los informes van informatizados y quedan perfectamente legibles para cualquier otro profesional que acceda a ellos, pero lo que es documentación para el paciente (recetas, analíticas, informes, etc) no hay quien lo entienda.

¿Por qué un médico sí entiende la horrible caligrafía de otro y nosotros no?. ¿Como es posible que hoy día no se tenga mayor énfasis en las universidades para corregirles este problema?. ¿No tenemos derecho los pacientes a saber de nuestros males?

Hay teorías que dicen que escriben tan mal por la cantidad de informes que tienen que redactar diariamente, cosa que les lleva a escribir rápidamente y se terminan acostrumbrando.
Antiguamente se decía que era una manera de escribir de forma más o menos encriptada para pasar la información de unos médicos a otros a través del paciente y éste no se enterase para no causarle un "efecto nocevo", es decir que el paciente empeore su estado al conocer el diagnóstico.

Según un estudio publicado por la revista electrónica amerericana "Time", 7000 personas mueren al año en EEUU por culpa de la mala escritura de los médicos al cometer errores descifrando el contenido de las recetas. Traducción del artículo.

La solución está clara: ¡Usen la tecnología!

Cualquier documento redactado en un centro médico, sea para régimen interno o para el paciente, debería ser escrito en un ordenador. Existe la tecnología y el software para ello, solo falta un poco más de esfuerzo por parte de las administraciones y también por parte del colectivo médico que en un gran porcentaje se niega a usarla.

¡Esto es de locos!


El pasado lunes día 29 de enero la multinacional alemana Media Markt, dedicada a la electrónica de consumo (Imagen y sonido, Informática, Video, Fotografía, Electrodomésticos, etc), abría sus puertas con una campaña llamada "Día sin IVA", es decir, ofrecía todos sus productos un 16 % más baratos; oferta realmente interesante. Si tienes que comprar algo de cierto valor el ahorro puede ser considerable.

Yo en principio no tenía la intención de comprar nada, no porque no necesite o desee algún "Gadget" sino por que en estos momentos no me lo puedo permitir, pero me acerqué por una de sus grandes superficies a comprar un encargo de un amigo.

Cuando todavía me faltaba más o menos 1 km para llegar aprecié una larga cola de coches que no sabía donde empezaba pero que suponía que era de allí. En efecto, la mitad de Valencia decidió ir a comprar a Media Markt este maravilloso "Día sin IVA".
Cuando por fín logré entrar lo que allí vi me dejó perplejo. No sabría decir cuanta gente había dentro pero si que no se de que color es el suelo del recinto. Jamás he visto tanta gente en un centro comercial, ni siquiera en época de las famosas "rebajas". La gente compraba de todo. Las colas de las cajas de cobro llegaban a la otra punta del centro y volvían de nuevo a la caja para volver otra vez al final haciendo una serpiente.

Cuando elegí lo que tenía que comprar y me puse en cola ví que tenía más de trescientas personas delante lo que suponía ... ¿dos horas de espera?. No sé cuanto hubiera tenido que esperar pero tuve que volver a dejar mi compra y marcharme ya que tenía que ir al trabajo y no me daba tiempo. Tarde alrededor de 15 minutos en salir ¡SIN COMPRA!. Había gente que solo llevaba en las manos una película de DVD o un disco de música.

Que se iban a ahorar ¿2 €?. Y por eso ¿valía la pena la espera, la incomodidad y el agobio?
Además era digno de ver las caras de algunos intentando comprar de todo, empujando como si se acabara el mundo.

Hay un famoso anagrama de publicidad de la Compañía que dice "Yo no soy tonto". En efecto, tú no eres tonto, lo somos todos.

martes, enero 30, 2007

Ha pasado mucho tiempo... demasiado


-Reflexiones-

Ha pasado algo más de un año desde mi último post, éste de aquí abajo, y me siento nuevamente frustrado, como con tantas otras cosas y proyectos que he comenzado y se han ido quedando en el camino por unas razones u otras. El caso es que no soy una persona constante, nunca lo he sido, soy demasiado visceral y me suelo mover a través de lo que siento en cada momento; eso es bueno porque le suelo sacar el jugo a muchos instantes del día a día, pero también es cierto que si no se pone cierta disciplina en lo que haces dificilmente se logran objetivos.

El pasado año ha sido ciertamente enriquecedor. El cambio de trabajo me ha enseñado muchas cosas, he conocido mucha gente y a la vez me he sentido muy solo. Han habido momentos de gran ilusión, de creer que se podían lograr los objetivos profesionales, de pensar que les podía dar una vida mejor a mi familia. Y seguramente así sería si algunas cosas hubieran sido de otra manera. Si yo no me hubiese rendido tan pronto, después de todo las cosas iban bien. Si el ambiente laboral hubiera sido menos hostil, desgraciadamente no tuve mucho apoyo por alguna parte del equipo. Si hubiera sido más inteligente, no lograba desconectar en ningún momento, sabiendo que podía pasarme factura.
Pero bueno, tomé una decisión. Se que es una gran oportunidad perdida y que tal vez algún día vea con más claridad si ha sido un error, pero lo que si tengo muy claro es que estaba perdiendo a mi familia. Apenas hablaba con Mª Angeles, ya no jugaba con mis hijos, incluso me resultaban molestos. Todo pasaba día tras día delante de mis narices y yo ni lo veía. La propia presión que yo mismo me sometía a nivel profesional me hizo olvidarme de lo más importante, de mi familia.
Ya no disfrutaba de ellos cada momento del día ni me entregaba como un padre debe hacerlo.
Finalmente Mª Angeles y yo hablamos y tomamos una decisión de la cual no me arrepiento porque vuelvo a sentirme bien conmigo mismo y con mi familia.
Quizá no pueda darles una mejor calidad de vida, ni que Mª Angeles deje el trabajo, y les pido perdón por mi falta de valentía, pero creo que somos y seremos una familia mucho más unida.

Han habido muchos momentos en los que quería escribir de nuevo, pero unas veces por falta de tiempo y otras por mi estado de ánimo, ha pasado un año muy deprisa... demasiado.