miércoles, diciembre 07, 2005

La terapia de los weblog


Ante el vertiginoso avance de la tenología, la medicina va lentamente adaptando los desarrollos tecnológicos a su ciencia, pero a veces surge de la misma tecnología la terapia certera para curar ciertos males.
El "blog" o "weblog" es para algunos (entre los que me encuentro) una terapia virtual que libera ansiedades, mejora la autoestima y acaba con la timidez.
Me remito nuevamente a la revista Psychologies donde en su artículo "Mi blog y yo" dice:
"Una encuesta publicada el pasado mes de septiembre por America Online a 600 blogers demostraba que para muchos de los entrevistados, el hecho de escribir un blog aporta grandes beneficios terapéuticos. Análisis del psicólogo clínico Ramón Couceiro".
Ayuda a atenuar temporalmente las angustias, a desahogarse, a vencer la timidez y los problemas de comunicación.
Son también llamados "cuadernos de bitácora" en similitud a los cuadernos donde el capitán de un barco hacía un registro cronológico de las maniobras y decisiones tomadas a lo largo del día. Este cuaderno se guardaba en una "bitácora", armario que tenían los barcos junto a la rueda del timón (Wikipedia).
La diferencia con un diario de antaño reside en la intercomunicación. Las reflexiones, pensamientos y puntos de vista se hacen públicos y cualquiera puede leerlos y opinar. Nace un canal de comunicación íntimo y personal que enriquece al bloger.
Con más de 22 millones de blogs en internet, según Technorati, se ha formado lo que llamamos la blogosfera que es una base de datos enorme de sentimientos, formas de ver la vida, tendencias, reflexiones y pensamientos íntimos.
En mi caso lo empecé como desahogo del estrés y para dejar una huella para el futuro. Quiero que mis hijos lo lean el día de mañana para tener un mejor conocimiento de los sentimientos de su padre. Además quiero compartir esos sentimientos con todo aquel que le interese el ser humano y que quiera compartir los suyos conmigo.

domingo, diciembre 04, 2005

Dust in the wind

Cierro mis ojos solo por un momento y el momento se fue.
Todos mis sueños pasan frente a mis ojos, una curiosidad.

Polvo en el viento, solo son polvo en el viento.

La misma vieja canción, solo una gota de agua en un mar infinito.
Todo lo que hacemos se derrumba, aunque no queramos verlo

Polvo en el viento, solo somos polvo en el viento.

No te aferres, nada dura para siempre, solo la tierra y el cielo.
Se nos escapa, todo tu dinero no puede comprar ni un minuto más.

Polvo en el viento, solo somos polvo en el viento.

Hacía tantos años que no escuchaba esta preciosa canción de Kansas que cuando ayer la escuché en el podcast de mi buen amigo Armand Cerna me trasladé a aquella maravillosa época de la adolescencia.
Eran buenos tiempos aquellos... tendría yo sobre los 14 años más o menos cuando andaba en España en las listas de éxitos este tema "Dust in the wind" de Kansas. Eran tiempos de las baladas italianas de Umberto Tozzi, de los comienzos de Miguel Bosé y del mayor éxito de Pablo Abraira - Gavilán o Paloma. Nace el mítico grupo Dire Straits que recuerdo que al principio no me entraron bien pero después fueron parte del inicio de mi pasión por la guitarra.
Mi grupo preferido Pink Floyd sacan su "Animals" pero yo todavía no los conocía ni me imaginaba que después serían campañeros para toda la vida.
Yo empezaba a estudiar en EPLA Electrónica de telecomunicaciones y mi única pasión era la música. Desde siempre fuí receptivamente muy abierto en el tema musical. Igual me gustaban Los Conciertos de Brandemburgo de Bach como los primeros discos de Los Pecos, supongo que durante tu formación musical van entrando todo tipo de sonidos y estilos que sirven para un aprendizaje paulatino de tu personalidad musical y cultural.
Recuerdo que la primera cinta que compré (entonces yo usaba cintas de cassete) fue una de grandes éxitos de Elvis Presley y así estrené un reproductor de cassetes sin radio que me regalo mi padre de la marca Philips y mono. No tenía muchos bajos pero siempre recordaré lo limpia que sonaba la música. Iban pasando los años y llega un momento en que te defines musicalmente y escoges tus músicos para que te acompañen siempre o te escogen ellos, al fin y al cabo cuando algo te entra dentro no lo eliges, simplemente pasa y te enamora.
He tenido épocas de escuchar mucha música clásica sobre todo Mozart y Bach y todo el barroco, otras de solo jazz con Chic Corea, Buddy Rich o Stephan Grapelli. Tuve una fuerte época con el rock sinfónico y el Heavy Metal más antiguo, Génesis, Yes, Emerson Lake and Palmer, Deep Purple,
Rick Wakeman, Alan Parsons, Mike Oldfield, Jethro Tull y por supuesto Pink Floyd. Esta es la música que finalmente más me gusta junto con la música clásica. También tuve una época en que solo escuchaba guitarra clásica influenciado por mis cortos estudios en el conservatorio.

Que buenos tiempos aquellos... no tenía dinero para comprar las cintas que, de vez en cuando lograba juntar las 600 pts que valía una original, y terminaba siempre grabándomelas de algún amigo. Pero disfrutaba tanto de la música, supongo que influenciado por la juventud de unos 14 años sin preocupaciones más que la de que chica me gustaba o cuando tendría la guitarra que me haría famoso.

En fín como dice la canción

"No te aferres, nada dura para siempre, solo la tierra y el cielo.
Polvo en el viento, solo somos polvo en el viento"

... y nada queda ya de aquellos años.