sábado, noviembre 12, 2005

¡Cambié el nombre del blog!

Me encuentro en una época bastante inestable. Mi vida en estos momentos no tiene grandes problemas, pero la tan buscada "calidad de vida", que en estos tiempos modernos que corren parece ser un logro importante y consolidado de nuestra modernidad y que yo, personalmente dudo que se haya conseguido en muchos aspectos, no es precisamente de lo que en estos momentos estoy gozando. Llevo una vida algo estresada, bastante estresada diría yo, que me hace careceer de la calma suficiente para aclarar mis ideas y mis posturas ante el día a día.
Cuando inicié este blog lo hice con la idea de escribir para descargar tensiones y reflexionar de una manera calmada sobre mi vida y lo que me rodea. Y así seguirá, pero ayer, escuchando el podcast de mi buen amigo Armand Cerna cuando dijo que "la ciudad de Los Angeles esta hecha a poquitos" pensé en direccionar el blog tambien hacia el lado de ir construyendo poco a poco vivencias, pensamientos en voz alta y reflexiones, el día a día que en el futuro serán la memoria donde yo y los míos nos miremos y recordemos.
Por eso lo he llamado ahora "A Poquitos", porque la obra final no está pensada y diseñada como una obra general sino con muchos "poquitos" que no tienen un rumbo claro ni definido.

martes, noviembre 08, 2005

Una cena muy familiar














A veces, cuando me reuno en algún acontecimiento familiar con mis más allegados parientes, siempre terminamos reprochandonos de forma cariñosa que solamente nos vemos en bautizos, bodas, comuniones y, desgraciadamente, el entierro de algún familiar. Y esto es cierto.
Lo comentamos como algo a corregir pero siempre se quedá ahí, en una promesa, un proyecto o un "nos vemos".
El pasado 1 de Octubre se casó mi prima M. Angeles y en una de las mesas coincidimos todos los primos y primas con sus respectivos conyuges o novios. Ésta era una gran oportunidad para tomar la iniciativa y quedar periodicamente con mis primos, más si cabe porque todos vivimos en la misma ciudad, aquí en Torrent. Pués me tomé nota de todos los números de teléfono y decidí llamarles para quedar a cenar juntos el 5 de Noviembre.
Y así fue. La noche del pasado sábado cenamos juntos en "Casa El Chesus" y después tomamos unas copas en un Pub de la Plaza de la Libertad. Realmente lo pasamos muy bien y sobre todo se respiraba esa complicidad y unión que da la familia a pesar de no tener un contacto diario.
De esta cena salió el compromiso de repetirlo periodicamente cada dos o tres meses; el próximo encuentro, en febrero.
Que complicada es la vida que nos ha tocado vivir que algo tan sencillo de hacer se convierte en algo tan complicado...
La sociedad nos arrastra a dejarnos llevar por las cosas banales y descuidar las importantes, y que difícil resulta a veces abrir los ojos y caminar.